Cuidado con esos pequeños y viejos  trozos de lápiz que quedan en los pupitres, gavetas y basura, Lapiznecto es un mostro que se mantiene intacto, y en cuanto se ve abandonado ya nada le importa, tiene tres colmillos como punta de lápiz,  un ojo vigilante y una cabeza borradora, asegúrate de no haber dejado tu tarea por ahí descuidada, Lapiznecto seguro te deja una nota aterradora. Aunque no se lo tomen a mal, es un monstruo incomprendido, pues si conservas un pedacito de lápiz y le encuentras un espacio en tu mochila, ¡Lapiznecto es el mejor amigo que en el cole podrás encontrar!

Descubierto por: Willinton Santiago Murcia (11 años)

Nivel: mostrólogo junior
Ubicación: Ubaté, Colombia

FICHA DE MOSTRO
Tipo: Escurridizo

ferocidad:
asustancia:
apestosidad:
visibilidad:
tamaño:
amistosidad:

Más mostros escurridizo

Maricosa

Maricosa

Este pequeño mostrito escurridizo y colorido parece una mariposa, pero no lo es. Vuela haciéndose la disimulada, escuchando todos los secretos que pilla con sus antenitas. Es muy malpensada y no duda nada en ir y contar todo por ahi. Murmurando los secretos robados con mala intensión, provoca peleas y malentendidos. Es un mostro pequeñito

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Comeloun rosquillas

Comeloun rosquillas

Este tan delgado mostro es un glotón, aunque no parece es muy juguetón, brinca y salta como un pimpón y siempre desaparece al salir el sol. Pocos niños lo han visto, pero si pasteles y postres dejas por ahí, él llegara a donde esten y los devorara quedando muy panzón. Descubierto por: Karen (11 años)

Macabrus Estuendus

Macabrus Estuendus

Cuando de mostros tiernos hablamos, Macabrus Estuendus es el primero. De lejos parece un lindo muñeco de tela, pero cuando te acercas salta y corre como candela, es muy amistoso y se ve muy juguetón, pues vive entre peluches y parece un melocotón. Descubierto por: SARA (8 años) Nivel: mostrólogo junior Ubicación: Bogotá, Colombia FICHA

Gelatiniusbabos

Gelatiniusbabos

¡Gelatiniusbabos escurridizo! Prepotente, salvaje y baboso monstruo loquito… Algunos monstruos nacen de cosas inimaginables, mocos, charcos, mugre y de la cera de elefantes, pero este acechante rojizo viene de lo que menos piensas, de las sobras de gelatina que dejaste regada en la lonchera, o sobre las mesas, !o en el mismo suelo!,  así como